Desarrollo Personal

Redefiniendo el éxito

Estábamos sentados en la orilla del lago, admirando el paisaje, las montañas, escuchando el sonido de las pequeñas olas… Unos patos caminaban a nuestro alrededor, y juntos en silencio disfrutábamos del momento…

Pensando en una imagen que representara el éxito, no encontré nada mejor que la foto que congeló ese instante. Estaba en el lugar apropiado, con la compañía perfecta, y en el instante preciso… simplemente eso, nada más, nada menos.

No teníamos casa propia, no teníamos auto, no teníamos trabajo, días antes habíamos estado comprando ropa de segunda mano para ir a esa zona de mucho frío (Queenstown, Nueva Zelanda)… en ese mismo día habíamos comido unos sándwiches caseros (muy económicos), y de esa manera, me sentía el hombre más exitoso.

El éxito es lo que vos crees que es. Dos personas pueden estar en las mismas condiciones, y uno pensar que es exitoso, mientras el otro piensa que es un fracasado. Nuestro punto de vista define nuestra realidad.

Siempre tendrás la posibilidad de ser exitoso, así como siempre tendrás la posibilidad de no serlo, dadas las mismas condiciones.

Pero mi definición de éxito no fue siempre igual

Durante mi adolescencia y cuando estaba en el entorno de los 20 años, cursando mi carrera, mi definición de éxito pasaba por tener las mejores notas posibles (y si lo pienso con mayor profundidad, con un poco de miedo, vergüenza y ganas de estar equivocado, también deseaba que fueran mejores que las notas de mis compañeros).

No es que en ese momento me hubiera puesto a pensar en qué era el éxito. Simplemente hoy me doy cuenta de cuál era la definición, en función de las decisiones que tomaba (dedicación de tiempos y esfuerzos).

Seas consciente o no, tienes una definición de éxito, y tus actos la reflejan.

En la etapa cuando ya estaba finalizando la carrera, mi definición de éxito pasó a ser: tener un “buen trabajo”, o sea, bien visto por la sociedad, tener prestigio, un lindo auto, y poder ir de vacaciones cada año. Esa era mi visión de una persona exitosa, y me esforzaba por alcanzarla.

De hecho, en las dos etapas que mencioné, fue exitoso, bajo la definición que tuve en cada momento.

Sin embargo, siempre faltaba algo más.

Y decidí definir éxito de forma proactiva

Una de las cosas que estuve trabajando en el año donde cambié mi rumbo en la vida, fue en redefinir mi éxito. (Y en el momento que lo hice, dejé de ser exitoso… jaja, pero comencé a tomar decisiones que me encaminaron a mi nueva definición).

Creo que fue fundamental pensar fríamente en qué sería el éxito para mí. Considero que es algo que tenemos que definir de forma consciente, ya que esto modifica la forma en cómo decidimos y actuamos, y nos ayuda a estar alineados con nuestros propios intereses y valores.

Pienso que no hay una definición única, y respeto todas las que pueda haber, por más que no comparta todas. Es algo personal y subjetivo. Sin embargo, me gusta incentivar a que midamos el éxito por el impacto que causamos en los demás.

Si lo llevamos al ámbito laboral, pienso que es importante ser bueno técnicamente, pero tiene valor personal cero si nuestras soluciones no producen algún impacto positivo en los demás.

No te van a recordar por la excelente calidad de tus soluciones, sino por la huella que dejaste en el otro.

Éstas son algunas de las formas en que veo el éxito hoy en día:

  • Tener una vida plena y responsable, donde cada día esté haciendo lo que decidí hacer, que lo disfrute, y genere un impacto positivo en los demás.
  • Percibir y disfrutar las pequeñas cosas del día a día.
  • Vivir en equilibrio entre las distintas áreas de mi vida.
  • Tener relaciones sólidas y duraderas.
  • Tener una vida tan apasionante que nunca se me pase por la cabeza el deseo de jubilarme.

(Seguramente esta definición se siga modificando, ya que es parte del proceso natural de crecimiento).

Cierre

Cuando el mes pasado, Camila me dijo “¡Gracias! ¡Tenés que seguir haciendo las mentorías porque ayudan muchísimo!”, me sentí muy exitoso (más de lo que ya me sentía por estar haciendo lo que me gusta).

No importa si en ese momento estás ayudando a una sola persona, si le das el significado que le corresponde. Cada persona impactada por tus acciones es muy importante.

Te aseguro que este tipo de cosas es mucho más gratificante que una buena nota, una linda casa, e incluso unas vacaciones. No hay nada como sentirte útil para mejorar en algún aspecto la vida de otra persona (vale para cualquier tarea o trabajo que hagas).

Si aún no tienes tu propia definición de éxito, te animo a crearla de forma proactiva y consciente, y alinear tu vida a ella.

¿Qué piensas al respecto? ¿Te gustaría agregar algo? Nos leemos abajo en los comentarios para seguir enriqueciendo el artículo.

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2 comentarios en “Redefiniendo el éxito

  1. Me encantó el artículo. Como la mayoría de los que se han publicado aquí.

    Y me parece muy bien la manera de medir el éxito en relación al impacto positivo que se genere en los demás. Aunque pienso que no es la única forma. Pero es muy potente.

    Por ejemplo: hay profesiones en las que la devolución del impacto que generan en los demás, es muy a largo plazo, o prácticamente nula. Un barrendero que se levanta temprano a limpiar las calles de la ciudad: nos está beneficiando a todos, pero difícilmente vaya a recibir una devolución. Debe mentalizarse de que está embelleciéndola, y dejándola hermosa para sus coterráneos, pero sin devolución.
    Un médico anestesista, difícilmente reciba devolución del impacto positivo que puede llegar a generar en los demás.
    Esas personas que se dedican a profesiones totalmente loables, pero silenciosas, deben mirar más allá. No esperar devoluciones, como el caso de algunos maestros y profesores, guías turísticos, mentores, etc., pero deben hacerlo con una convicción muy profunda, mucho más allá de si lograrán un impacto positivo que se pueda ver de forma inmediata o no.

    Y como estos, hay muchos casos. Alguien que trabaja en un cementerio enterrando gente, por ejemplo: ¿beneficia a los demás? ¿Causa un impacto positivo en los demás? Si no hay gente que lo haga, ¿qué sería de nosotros?
    Quien maneja un colectivo, ¿causa impacto positivo en los demás? ¿Alguien algún día le agradecerá?

    Dejo las preguntas ahí para pensar…

    Creo que es un gran factor para medir el éxito, y todos de alguna manera deberíamos tenerlo. Pero quizás, de acuerdo a nuestros gustos y profesiones, tendremos que buscar otras alternativas y otras formas de medirlo.

    1. Hola Evelyn! Muchas gracias por tu comentario! Muy interesantes todos los puntos que traes a la mesa. Gracias por dedicar tiempo a compartirlo.

      De lo que comentás, creo que se abre un nuevo tema, muy relevante, que es la importancia de que seamos ciudadanos agradecidos con todas aquellas personas que hacen que nuestros días sean mejor en algún aspecto (como el barrendero, el portero del edificio, el personal del limpieza de nuestro lugar de estudio o trabajo, el chofer del bus/colectivo, etc). Es algo que trae muchos beneficios para todos. Personalmente es un tema que vengo trabajando por mejorar (gracias a que me lo recordaste, lo haré con más énfasis), y he visto más de una vez cómo por ejemplo los choferes de los ómnibus/buses/colectivos (hay demasiados nombres para lo mismo) responden alegres y sorprendidos cuando subís y no hacés más que decir «Buenas tardes o gracias».

      A veces son muy simples las acciones que tenemos que hacer para que los ambientes donde estamos sean más agradables.

      Otro punto que creo vale la pena destacar, es que no siempre el impacto es para el usuario final. Muchas veces el impacto que hacemos es hacia nuestros colegas o compañeros, facilitándoles algunas tarea, transmitiéndoles algo positivo, enseñándoles algo, o simplemente sacándoles una sonrisa. Otras veces el impacto es hacia nuestra familia, por ejemplo cuando alguien que trabaja en un cementerio vuelve con una sonrisa a casa, y a pesar de que pueda no gustarle mucho su trabajo, le demuestra a sus hijos que todo sacrificio vale la pena.

      Sin embargo, creo que incluso en este tipo de labores, se pueden impactar positivamente en el lugar de trabajo. Por ejemplo, está el caso de Francisco, un enterrador de Madrid, que en ocasiones aprovechaba su tiempo para agregar flores en las unidades de enterramiento (a muchas personas les alegra que mantengan bien cuidado el lugar donde fue dejado su ser querido), o también ofrecía desahogo al charlar con personas que visitaban el cementerio (https://www.lasexta.com/tribus-ocultas/artes/entreviste-forense-enterrador-confirmar-que-trabajar-cadaveres-que-cuentan-pelis_201712015a2e45350cf2b940af75fbc5.html).

      Me parece importante lo otro que mencionás respecto a estar satisfechos con hacer el bien, aunque no tengamos devolución. Es muy real. Generalmente hay un grupo de personas que te dice gracias directamente, otro que no te dice nada pero que uno puede ver cómo se han visto beneficiados con lo que hacemos (a veces agradecen indirectamente aunque no se animen a decirlo), y otro grupo que simplemente no dirá nada y tampoco lo veremos. Nuestro impacto siempre irá más allá de lo que podamos observar.

      Para finalizar, leyendo tu comentario recordé la historia de un taxista (no me acuerdo donde la escuché o leí como para referenciarlo). El punto es que amaba lo que hacía y se había definido una misión muy poderosa. En lugar de definir su trabajo como un medio para transportar personas (como cualquier taxi normal), se había definido como un medio para hacer que las personas puedan vivir un momento agradable mientras llegan al destino que desean (estoy parafraseando según mi memoria me ayuda). Esa misión o propósito hacía que no sólo se preocupara por llevar a la gente, sino que pusiera atención a un montón de detalles en torno al servicio, para que la persona se sintiera cómoda y disfrutara del trayecto (por ejemplo: abrirle la puerta, ponerle la música que le gusta, ofrecerle caramelos, conversarle sobre algo positivo y dejarme un mensaje alegre, etc.). (Consideremos que esta historia es de una época donde aún no existía Uber). En resumen, era un taxista que generaba un impacto muy positivo en su ciudad, luego se hizo conocido, y las personas lo llamaban directamente porque querían que él los llevara a su destino. (Como empresa, también había construido un diferencial que era muy valorado por los clientes, y esto en definitiva no sólo le causaba satisfacción personal, sino también beneficios económicos. La gente valora la entrega sincera de valor. Este es otro tema interesante para desarrollar, pero es muy amplio como para seguirlo acá.).

      Si le ponemos pasión a lo que hacemos, nos podemos ver sorprendimos de los múltiples resultados positivos que podemos generar y obtener.

      Nuevamente, muchas gracias por tu aporte tan valioso Evelyn!! Nos transmitiste y generaste un montón de nuevas reflexiones y aprendizajes.

Intercambiemos opiniones! :)

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