Desarrollo Personal

Tu visión del futuro define tus acciones del presente

Aclaraciones:

  • Este contenido es resultado de un análisis propio basado en mis conocimientos de Negocios, y de extrapolar los mismos hacia la vida personal. No ha sido resultado de un estudio científico. Son conclusiones a las que he llegado estudiando y poniendo en práctica mis conocimientos.
  • Los términos Visión, Misión y Valores que se utilizan en el artículo, se basan en su definición original, no en la comúnmente empleada para fines publicitarios o de imagen. (La Visión, Misión y Valores no necesitan ser públicos, son herramientas estratégicas).

Y ahora… ¿Hacia dónde voy?

“Yo estaba con mi mente puesta en esto, y ahora que se trancó, me siento perdida y no sé por dónde agarrar”. Esto es lo que me decía una persona con quien conversé la semana pasada.

La charla que tuvimos me motivó a escribir este artículo. Lo que hablamos creo que te puede ser de gran ayuda en el diseño de tu proyecto de vida.

Ella tenía su foco puesto en la carrera que estaba estudiando, pero por algunos temas organizativos, le era imposible continuar, al menos por unos meses.

Sucede que ante esta situación, quedó en una posición donde se dio cuenta que en realidad estaba tan dependiente de su carrera, que ahora no sabía qué hacer. Incluso no sabía en qué empezar a ocupar su tiempo, ni a dónde quería llegar en un futuro.

Este cambio en sus planes empezó a remover algunas definiciones que no estaban claras.

La importancia de la Visión

La Visión indica a dónde queremos llegar. Es una descripción corta que en pocas palabras te transmite objetivos grandes y desafiantes a largo plazo, a los cuales aspiras. Debe describir cómo te visualizas de aquí a 3-5 años, qué deseas estar logrando (en tus aspectos personales y laborales).

¿Por qué es necesario tener una Visión? Básicamente para definir hacia dónde queremos ir y no quedar a la deriva, esperando que otro agarre el timón por nosotros.

A partir de la Visión, se desprenden qué metas u objetivos intermedios necesitas recorrer para llegar hasta allí, así como las herramientas, habilidades, recursos y conocimientos que debes obtener para transitar ese camino.

Por ejemplo, si te visualizas a 8 años liderando un equipo de Recursos Humanos, parte de tus metas serán capacitarse en esta área, o tal vez en Psicología, o ambas. Por otro lado también incluirás prácticas laborales u otra actividades que contribuyan en tu crecimiento.

Definir las metas correctas, que nos conduzcan a nuestra Visión, es fundamental para determinar nuestras tareas del día a día, y evitar la sensación de que hicimos mucho para lograr nada.

Voy a tratar de transmitirte estas ideas en un diagrama, y continúo la explicación más abajo. (Espero que se entienda, a mi me encantó como quedó 😉 ).

Visión Misión y Valores personales

 

¿Qué cambia cuando tenés una Visión?

Primero, tenés más claridad para la toma de decisiones, y segundo, te das cuenta que tenés mucho más para hacer que tiempo para poder hacerlo 🙂 .

Pasás de estar perdido sin saber muy bien por dónde ir, a visualizar muchas opciones y por lo tanto tener que empezar a armar un plan a largo plazo, estableciendo qué cosas hacer primero y qué otras después.

Cuando estás en esta situación, ves que hay varios caminos que te conducen a tu Visión. El beneficio de esto, es que si un trayecto se congestiona o tranca, no es un problema, porque podés seguir por otro.

Es más, el camino no es lo más relevante, y va a ir cambiando muchísimo a través del tiempo. Si tienes el foco claro, todo camino que tomes te acercará un poco más a tu destino.

Pero… ¿Qué pasa si tu visión no va más allá del camino que estás recorriendo?

Lo que sucede es que si aparece un obstáculo, te quedas perdido y sin salida.

La mayoría de la gente detecta la falta de visión cuando llega un golpe duro e inesperado, algo que los saca de su comodidad.

Muchos hemos tenido el «problema» de no estar tan mal como para darnos cuenta de la necesidad de un cambio. Vivir en esa zona media, donde las cosas no son tan graves pero tampoco son muy alentadoras, aumenta el miedo al fracaso y limita la disposición a arriesgar.

Lo que quiero transmitirte con esto es que no esperes a que un cambio en tus planes te haga tambalear para darte cuenta que necesitas definir tu rumbo.

Si necesitas de un sacudón para darte cuenta que debes reaccionar, trata de provocártelo tú mismo. (Lo digo por propia experiencia porque yo lo hice, echándome de mi trabajo 😉 ).

No esperes que el mundo te empuje de tu zona de confort. Sácate tú mismo antes.

Reacciona. Muévete. Investiga. Busca al menos un propósito grande que te mueva a hacer las cosas.

¿Qué es el Propósito?

El propósito es lo que responde al ¿por qué?, es lo que te impulsa a hacer lo que haces, tu razón de ser. (Podríamos asemejarlo a la Misión en términos empresariales).

Tu propósito principal debe explicar por qué el mundo necesita que tú estés aquí hoy. Todos tenemos como mínimo un motivo, algunos ya lo descubrieron y otros no, pero todos lo tenemos.

Si Dios permite que hoy estés aquí es por algo, pero Él no te lo va a dejar en una nota o te lo dirá al oído, vos tenés que salir a buscarlo.

¿Cómo encontrar ese Propósito?

Conoce, estudia, aprende de los que ya pasaron por donde tu estás, lee libros, lee historias de vida de personas que admiras, aprende de ellos, mantente actualizado de los avances en los temas de tu interés.

Busca qué herramientas tuvieron que obtener las personas que ya llegaron a donde quieres estar. Investiga hacia dónde va el mercado en el que te gustaría trabajar, qué se espera de él en los próximos años, qué se va a necesitar.

Intenta, practica, haz cosas, en el hacer está el aprender, y de esa manera te vas moviendo más cerca de lo que conecta contigo.

No te cierres a profundizar sólo en un tema particular, amplía tu visual, conoce nuevos lugares, nuevas personas, nuevos entornos. Todo lo que te saque de tu zona de confort te hace crecer.

Por otro lado, aprende a escucharte y entenderte a ti mismo. Aprende a detectar cuando algo te gusta o gustaría hacer. Identifica con qué te sientes identificado (es un juego de palabras pero describe bien lo que te quiero transmitir).

Tu propósito, tus metas, tu visión, todo va a ir tomando forma con el conjunto de ideas que vayas obteniendo de toda la información que recibas, de forma activa (practicando) o pasiva (leyendo, viendo).

(Por favor no te quedes sólo con ver el diario y el informativo, busca algo más enriquecedor).

Diferencia entre una persona sin propósito y una con propósito

La primera te dice: voy a estudiar tal cosa.

La segunda te dice: voy a lograr estar allí, haciendo tal cosa, pero para eso me voy a preparar estudiando esto y después aquello, para lograr que esto otro se pueda hacer de una mejor manera, y con ello contribuir a…. etc. etc. etc.

A esa persona no hay cómo frenarla. Le podes trancar un camino, pero tiene tanto por recorrer que se te irá por otro lado, y buscará la vuelta de llegar a los objetivos que definió en su Visión, que de paso no tendrán un final.

¿Por qué no tendrán final? Porque quien tiene un propósito, se define una Visión al inicio pero la va modificando durante el camino, haciendo que siempre lo mueva hacia adelante. Esto lo hace porque entiende que lo importante no es el destino, sino disfrutar de todo el proceso.

Cierre

No te pongas límites antes de intentar nuevos desafíos. Todo es difícil antes de empezar a hacerlo, pero cada paso allana el camino. Cada paso firme y también cada paso en falso, mientras camines estarás aprendiendo y creciendo.

Sigue adelante, pero no te quedes en momentos de motivación que después se esfuman.

No necesitas buscar motivación, necesitas una visión que te atrape y movilice a hacer las cosas.

La motivación llegará sola, cuando sepas a dónde vas y por qué vas.


¿Qué opinas al respecto? Espero tus comentarios al final de la página.


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2 comentarios en “Tu visión del futuro define tus acciones del presente

  1. ¡Muy bueno!

    A mí me costó encontrar este rumbo. Pero a los 22 años decidí que algo en mí tenía que cambiar. Estaba en una constante búsqueda desde los 17 años, pero no lo encontraba. Hasta que leí un libro en particular. Y fue un combo de situaciones que me llevaron a enfocarme en mi propósito en la vida. Hoy en día disfruto de esto, y se vive de otra manera. El camino, como dice el artículo, va cambiando. Es algo vivo, se va modificando. Pero hay un camino. Y eso es lo importante. Yo no lo llamaría «destino» pues suena a que hay un final. Pero si lo llamo «camino». Tiene una dirección y un sentido.

    1. Evelyn, ¡muchas gracias por tu comentario! Qué bueno haber encontrado el rumbo a los 22 años. Me alegra que hoy estés disfrutando de eso.

      Sin duda la vida cambia mucho cuando uno tiene claro dónde enfocarse.

      Muy buena tu apreciación sobre la palabra «destino». Estoy de acuerdo contigo en que suena como si fuera un final, y en consecuencia se contradice con la idea que transmito en el artículo.

Intercambiemos opiniones! :)

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